En
esta serie, Margaret M. de Lange (1963) retrata a sus hijas creciendo y
abandonando la infancia. Desde el 1993 hasta el 2002, a lo largo de los
cortos veranos de Noruega, las observa con una mirada que recuerda más la
de un entomólogo que la de una madre.
Sus imagenes en blanco y negro, con grano muy evidente y alto
contraste nos proporcionan una vision nada idílica de la infancia, más
bien un cuento que incluye aspectos hasta crueles. Las dos niñas, descalzas,
sucias, a menudo desnudas, en un entorno casi salvaje, se mueven al atardecer como animales silvestres.
De
Lange escoge la luz entre día y noche para retratar su pasaje desde la
infancia a la edad adulta, el abandono de la naturaleza para otra etapa
de la vida.









